De gorriones, abejas e insectos

Édith Giovanna Gassion, nació en Paris, un día de diciembre de 1915. Hija de un acróbata de la calle y una administradora de un burdel. Edith tuvo una infancia dura y complicada, durante sus primeros años fue criada por su abuela y años más tarde se fue a vivir en el burdel que su madre administraba; a menudo quedaba bajo el cuidado de las prostitutas. Cantaba en las calles del barrio Pigalle, cuando Louis Leplée, propietario del cabaret Gerny’s, uno de los más conocidos de París se detuvo a escucharla y la bautizó como «Môme Piaf» («pequeño gorrión»), había nacido una nueva estrella: Edith Piaf, que nos dejó hermosas canciones —“No me arrepiento de nada”; “Himno al amor”; “Bajo el cielo de Paris”, …— e impulsó las carreras artísticas de Charles Aznavour e Ives Montand entre otros. Este gorrioncillo murió en octubre de 1963, a la temprana edad de 48 años.

Estaba escuchando a la Piaf —las coincidencias que me llevan cada vez más a pensar en la transmisión de pensamientos—, cuando Edna me anima a leer un artículo sobre los gorriones en China que atrajo su atención. Así, buscando en Google encontré variada información sobre este tema. Un extracto:

“En el año 1958 el gobierno chino de Mao Zedong, decide exterminar los gorriones de China porque estos se comían las semillas de granos y frutas. Supuestamente se obtendrían más toneladas de grano al desaparecer un ave que se alimentaba de ellos. Entre los métodos de exterminio, se movilizó a la población para que golpease ollas y sartenes hasta que los gorriones y otros pájaros cayeran muertos de agotamiento.

En China murieron millones de gorriones, ni siquiera se salvaron los que se refugiaron en zonas extraterritoriales como embajadas. El ave fue prácticamente extinguida de China y cómo consecuencias de esta absurda decisión en contra de la naturaleza, llegaron plagas de insectos —como la langosta— que asolaron los cultivos siendo uno de los detonantes de la “Gran Hambruna China”. El historiador holandés Frank Dikötter calcula en 45 millones los muertos. El gobierno chino tuvo que rectificar la decisión. Solución: importar gorriones desde la Unión Soviética”.

No solo los gorriones han tenido problemas con los seres humanos.

El antropólogo Jason Hickel, en su libro “Menos es más”, relata: “A fines del año 2017 un grupo de científicos, que durante décadas llevaban contando minuciosamente la cantidad de insectos en varias reservas naturales de Alemania, informaron que tres cuartas partes de los insectos voladores de esas áreas habían desaparecido en un periodo de 25 años. La causa era la conversión de los bosques circundantes en terrenos agrícolas y el subsiguiente uso intensivo de productos agroquímicos”.  Un miembro del equipo indicó a The Guardian: “Parece que estamos convirtiendo enormes extensiones de tierra en lugares inhóspitos para la mayoría de las formas de vida y vamos encaminados al apocalipsis ecológico. Si nos quedamos sin insectos, todo lo demás se viene abajo”.

En el diario electrónico bbc.com, se publicó el 3 de septiembre del 2019 un artículo que se titula: “Por qué han muerto 500 millones de abejas en Brasil en solo 3 meses”. En el artículo se indica: “Quienes investigan las causas apuntan como culpables a los pesticidas usados para matar las plagas y advierten de las consecuencias de la muerte de estos seres con un papel tan importante en la cadena alimentaria de todo el planeta”.

Las abejas tienen problemas de subsistencia en muchos otros países.

El 20 de mayo del 2021 se publicó en biobiochile.cl un artículo titulado: “Las abejas en Chile están en serio peligro y es culpa de sus habitantes”. En este artículo se señala que cerca de 450 especies se han descrito para Chile, aunque se cree que hay unas 800 en total. De ellas, un 70% son endémicas y muchas de estas abejas se encuentran en serio peligro debido, principalmente, a la pérdida de hábitat provocada por la expansión de la agricultura intensiva y la urbanización”.

Diversos científicos que se han dedicado a estudiar la importancia de los insectos —y de las abejas en particular— en la naturaleza, señalan que aproximadamente un tercio de los alimentos que comemos hoy en día dependen de la polinización, de la que se encargan principalmente las abejas.

En el número 58 del libro “The Economist: 100 Obituarios”, se encuentra el de Karl Kehrle. Un salvador de las abejas, murió el 1 de septiembre de 1996, a los 98 años.

“Este monje benedictino crió una muy digna abeja británica. Donde sea en el mundo que se reúnan los apicultores, siempre hablan con asombro de la robusta abeja de Kehrle, que produce mucha miel y es reacia a picar —se lee en el libro y continua más adelante— . Su abeja Buckfasts —llamada así por la abadía en Devon donde era monje— se convirtió en un producto no tradicional de exportación y le hizo ganar muchos miles de libras a la congregación. Kehrle era insuperable como criador. Les hablaba a las abejas. Las acariciaba. Aportó a las colmenas una calma a la que, según aquellos que lo vieron trabajar, respondieron las sensibles abejas”. Un ejemplo de un ser sintiente.

En la web de las Naciones Unidas se encuentra el siguiente artículo: “Las abejas y otros polinizadores, como las mariposas, los murciélagos y los colibríes, están, cada vez más, amenazados por los efectos de la actividad humana”.

“La polinización es un proceso fundamental para la supervivencia de los ecosistemas, esencial para la producción y reproducción de muchos cultivos y plantas silvestres. Casi el 90 por ciento de las plantas con flores dependen de la polinización para reproducirse; asimismo, el 75 por ciento de los cultivos alimentarios del mundo dependen en cierta medida de la polinización y el 35 de las tierras agrícolas mundiales. Los polinizadores no solo contribuyen directamente a la seguridad alimentaria, sino que además son indispensables para conservar la biodiversidad”.

“Para crear conciencia sobre la importancia de los polinizadores, las amenazas a las que se enfrentan y su contribución al desarrollo sostenible, las Naciones Unidas declararon el 20 de mayo como Día Mundial de las Abejas. El objetivo principal es proteger a las abejas y a otros polinizadores para que puedan contribuir de forma significativa a resolver los problemas relacionados con el suministro de alimentos en el mundo y acabar con el hambre en los países en desarrollo”.

Todos dependemos de los polinizadores y por ese motivo, es crucial controlar su declive y detener la pérdida de biodiversidad.

Hoy, 12 de julio del 2023, la Unión Europea discute una ley para proteger el hábitat de las abejas y restaurar la vida en aguas y territorios desgastados producto del uso indiscriminado de plaguicidas. ¿La aprobarán?

A lo mejor en un futuro cercano, cuando ya sea demasiado tarde, la sociedad se verá enfrentada a la paradoja de las abejas (también insectos) y los diamantes: ¿Qué es más valioso?

 

Alfonso Pino P.

Los 10K versión 14.05.2023

Ayer, al igual que un año atrás, nuevamente, mi hija y yo, estábamos en el parque O’Higgins esperando la partida de los 10K.

Que diferencias entre uno y otro evento. Comenzando por el clima; este año hizo calor y se notó, a pesar de estar a mediados de mayo la máxima fue de 27 grados. Como era el mismo recorrido que la versión 2022, la ciudad estaba más preparada y no noté la congestión del año pasado. A pesar que se trató de que la maratón no coincidiera con el “día de la madre”, —de hecho originalmente estaba programada par el 07 de mayo—, por las elecciones se postergó una semana; también se tuvo que cambiar el lugar de la entrega de kits: pasamos de la comodidad de la Estación Mapocho a la incomodidad del Espacio Riesco. El Metro lo encontré con una frecuencia más lenta, lo que produjo alta congestión en la estación Los Héroes —combinación de las lineas 1 y 2—, al extremo que nos fuimos hasta la estación Santa Ana y ahí nos subimos al tren hacia el Parque O’Higgins .

El “plan de entrenamiento”, si es que lo podemos denominar así, se vio alterado por diversas situaciones: compromisos familiares, tanto sociales como de visitas al médico que a esta edad son cada vez más frecuentes; despedidas de amigo(a)s, que se van a vivir a otros países; nos agarró el covid; lesiones por exagerar en el entrenamiento; estado gripal pocos día antes del domingo 14 de mayo, entre otros aspectos disminuyeron nuestra confianza en cuanto a mejorar o al menos igualar el resultado anterior.

Y al fin llegó la hora señalada. En esta oportunidad nos asignaron la largada a las 10:10, el del segundo pelotón: los más lentitos.

Lo que no cambió respecto a la pasada Maratón, fue la alegría de los paticipantes y del público alentándonos en el recorrido. En esta oportunidad se hicieron presente aquellos que manifiestan justas posiciones ecológicas o políticas, por ejemplo, sobre el actuar de las salmoneras, también, los que en vez de la polera oficial visten una que lleva estampada el rostro de un familiar detenido desaparecido.

En la Maratón de Santiago, me admira ver a esa personas que con tanto esfuerzo, a pesar de sus limitaciones físicas, de exceso de peso o de los años a cuesta caminan trotan y siguen adelante para tratar de llegar a la meta y cumplir con lo que se propusieron.

Como no emocionarse al ver a la señora que representa más de 85 años que acompañada, seguramente, por su hija que la anima a avanzar y que le dice: vamos, vamos la meta está ahí a solo un kilómetro.

O el matrimonio a lo mejor de mi edad que él le ayuda, animándola, empujándola, diciéndole que están ahí que ya se ve la meta.

O la que camina al lado nuestro y nos dice: faltan tres kilómetros y voy con todo aunque me lesione.

Y nosotros que vamos con lo justo; que nos duele todo; que el calor lo sentimos, junto a ese dolorcito que apareció en la planta de los pies cuando cruzamos ese largo trayecto de malditos adoquines al recorrer Tupper hasta Beauchef. Pero llegamos: cansados, adoloridos, recibimos nuestra merecida medalla y nos fuimos a sentar a la sombra de un añoso árbol para descansar y  servirnos la naranja, el plátano y la bebida isotónica que entrega la organización de la maratón.

Nos costó ponernos de pie, sinceramente no fue muy elegante la forma en que lo hicimos. Lentamente fuimos dejando el parque para llegar hasta el Metro, nos separamos en la estación U. de Chile, cada uno para su casa, y quedamos de acuerdo que nos vamos a inscribir para la versión del próximo año.

Tiempo oficial: 1 hora, 30 minutos, 30 segundos; a un ritmo de 9:03 min/km. Todo un éxito.

Los dolores y el cansancio pasarán; la satisfacción y el recuerdo quedará por siempre de haber sido partícipe, junto a mi hija, de esta fiesta con más de trece mil personas que nos inscribimos en los 10K de la Maratón de Santiago.

 

Alfonso Pino Pizarro

15 de mayo, 2023

Pegadito a la linea

Sí, el fútbol es como la vida; quien entienda uno, podrá entender el otro. Es cierto lo que usted dice: que en este ritual —de final incierto— él es un personaje especial, siempre pegadito a la línea y por el lado de afuera. Buena idea que cuente los hechos de ese domingo en el Santa Laura y trate de llegar a un responsable. Vaya al encuentro de sus actores; ojo con las “cachañas”.

Yo no vi lo que pasó, estaba guardando las herramientas y los materiales. Cuando escuché la sirena de la ambulancia ahí me asomé pa` cachar lo que pasaba. —Ta’ güeno el pipeño—. La cancha estaba tiqui taca, pa’ eso me pagan y me rompo el lomo hace veinticinco años cuidándola. Esas piedras no son mi responsabilidad; no sabe usted las veces que les he dicho: saquen las piedras, antes que sea tarde. —¿Puede ser otra copita? Gracias—. Mi hijo vio a los que las recogían, ahí, al lado de los pacos y ellos no hicieron nada. Ahora andan todos con el culo a dos manos. Después mueven algunos hilos o billetes por aquí, otros por allá y nadie recordará lo que pasó, mire que ese mismo día —eso sí que lo vi—, ya estaban hablando con unos políticos que habían llegado a ver el partido y gratis como siempre. Sí pues, de ambos equipos y los mismos que se pelean en la tele ¿Quiénes hablaban con los políticos? Adivine usted; yo no, a uno no lo pescan ni en bajá’. ¿Las piedritas? Ahí están, saqué las que cayeron a la cancha; se lo dije: pa’ eso me pagan.

Fue un buen partido, de meta y ponga. —¿Le molesta que fume este habano?— Bien el árbitro al expulsar a Amaya por esa acción en contra de Mujica. —Perdone la tos, mi mujer me dice que debo dejar el vicio—. Usted entenderá que este club no puede ser responsable por unos hinchas visitantes que ensucian de esa forma un evento sano y familiar, poniendo en riesgo la integridad física de nuestros jugadores. Como presidente de esta institución haré valer nuestros derechos y afirmo que cumplimos con las disposiciones vigentes. Fíjese que de la Intendencia y la Municipalidad nos dieron el pase. Un incidente —por el cual usted me consulta— a los ochenta minutos, ganando holgadamente, no puede invalidar todo lo realizado en la cancha.

Adelante, asiento. Ese día los ánimos se caldearon cuando nos expulsaron a Amaya. —Le ofrezco café, agua. ¿Nada?— Algo feo le debe haber dicho Mujica; recuerde que ese pajarito se crió con nosotros, lo conocemos y, de que se las trae, se las trae. Al llegar al estadio, le hice ver a mi colega presidente la cantidad de piedras al interior de su recinto deportivo y lo que eso significaba para la seguridad del espectáculo. Ya ve usted lo que pasó casi al final del encuentro. Dígame ¿Dónde estaban las fuerzas de orden para resguardar debidamente al público y jugadores? Presentaremos nuestros argumentos y solicitaremos que el partido se juegue de nuevo, en un ambiente adecuado para un espectáculo de esta naturaleza, con garantías de imparcialidad y seguridad para todo el mundo ¿Los políticos? Uno es libre de conversar con quien quiera; estamos en democracia, ¿o no?

Tuvimos un despiste al comienzo y eso nos pasó después la cuenta. La roja al Amaya terminó de condicionar el juego. —¡Manolo, más rápido la entrega!—. No sé si fue injusta, tengo la costumbre de no comentar las decisiones arbitrales, son seres humanos ¿Usted nunca se ha equivocado? —¡Más atento Chancho! ¡Qué pasa!—. Al finalizar el partido los jugadores de ambos equipos se saludaron; lo que sucede en la cancha, ahí queda. —¡Palmatoria, si no corre en los entrenamientos no pretenda jugar el domingo!—. ¿Los incidentes? Son hechos que ocurren en cualquier parte del mundo. Ahí tiene usted la Europa League entre el Sturm Graz y el AEK Larnaca, muy parecido a lo de ese día, pero en el primer mundo después de veinte minutos se reanudó el juego. Acá, faltando diez más los agregados, se suspende y quedaban, entre pitos y flautas, doce o catorce minutos… una eternidad ¿no le parece a usted?

—Calladitas tías—, nos gritaron cuando con la María les decíamos que no hicieran tonteras. Pero esos chiquillos —usté sabe como es la juventud hoy día— nunca hacen caso y menos después de no sé cuantos pitos que se habían fumado. A eso vienen al estadio, ni siquiera ven el partido de lo volados que están. Así que seguimos haciendo los sánguches de potito pa’ tenerlos listos cuando termine el partido ¿Quiere probar uno? Son sanitos.

Vamos al bar de la esquina y nos servimos algo mientras conversamos ¿Cuentista aficionado me dijo? Mire usted. Curioso, como periodista nunca lo había pensado antes, es verdad, son actores de bajo perfil. Claro que son fundamentales en el juego, pueden influir en el resultado. Hasta donde yo sé, nunca han sido portada en El Gráfico o la Revista Estadio, tampoco una entrevista en televisión. Cierto, con sol, lluvia o frío están ahí, una carrerita para allá, otra de vuelta. Recuerdo que, a mediados de los setenta, en la Romareda, sí, en Zaragoza, tenían que usar canilleras; los aficionados metían entre la reja unas varillas con las que les pegaban en las piernas para atemorizarlos. No, no lo filmamos, es que seguíamos a Cruyff, usted sabe, eso vende. Efectivamente, la regla Nº 11 es de su exclusiva responsabilidad ¿Usted la ha leído y analizado? En ese caso concordará conmigo que deben tener más ojos que las moscas si no ¿cómo podrían hacer bien su trabajo? ¿El nombre de él? ¿Guzmán, Gutiérrez? No sé, me confundí.

Iba a todos los partidos que lo nominaban aquí en Santiago. Es una costumbre desde que estaba en la Primera B. Ese día estaba preocupado, corazonada de padre. Usted sabe que esa cancha es difícil; da lo mismo si le toca el lado de la tribuna o la popular, esto no es cuestión de posición social. Lo que falta aquí son valores, respeto, eso que antes entregaban los padres, los abuelos, la familia ¿Me entiende? Estaba por irme a los camarines donde nos reuníamos para devolvernos juntos, cuando lo veo caer. Mientras más sangre salía, más rugían los desgraciados y más piedras tiraban los infelices… Disculpe las lágrimas… Solo recordar ese momento me pone mal. Ojalá pudiera pillar a uno de ellos, solo a uno.

¡Si el hueón no levantaba el banderín, que debería habérselo metido en el hoyo, no pasa na’! Lo hizo y con eso nos cagó el invicto cuando expulsaron al Amaya ¿Cuántos fuera de juegos cobró a favor nuestro? Ni uno ¿Aonde la viste que no hubo ni uno? Claro que estaba lejos, pero uno sabe de fútbol. Le digo otra cosa más, cuando nos metieron el tercero se pusieron a celebrar en nuestras propias narices y el Mujica se reía de nosotros, con todo lo que lo apoyamos cuando era de los nuestros. Eso es provocación. Fue pura mala suerte o justicia divina lo que pasó con el pisa raya ¿Culpable? ¿De qué? ¿Tiene unas moneditas pa’ ir a apoyar al equipo el domingo?

Pase nomás, está un poco desordenada la casa. Nunca fui al estadio, tampoco lo veía por televisión; es que me ponía muy nerviosa. Cuando recién nos casamos le escondía los botines y el banderín. Siempre tuve miedo que le pasara algo. Usted ve como está la cosa, cada día peor. Ese día fue terrible, nuestro hijo mayor estaba jugando en la calle y entró corriendo, llorando y gritando: ¡mamá, mamá, algo le pasó a mi papá, lo llevan en una ambulancia al hospital! Ya no será necesario esconderle nada. Egoístamente lo tendré más tiempo a mi lado. Sí, está despierto y tranquilo.

Que bueno verlo de nuevo ¿Le ha ido bien con lo suyo? Me alegro ¿Yo? Jodido y sin novedad. Todavía con dolor de cabeza y aún me mareo al ponerme de pie. Cuatro meses desde aquel día ¿Se da cuenta usted? Pensar que estaba en la pre nómina para ir al mundial ¿Cuántas oportunidades como esas se dan en la vida? Todo se fue al carajo. La gran puta que los parió —discúlpeme el exabrupto—. ¿Volver a la cancha? No sé. Por ahora, lo importante es recuperarme, volver a mi trabajo de contador y dejar de ser una carga para mi mujer. Gracias por venir, vuelva cuando quiera. Recuerde, Efraín Gómez para servirle, juez de línea, siempre pegadito a la línea de cal.

¿Y? ¿Responsables?

Fuente Ovejuna señor. Como la vida, usted lo dijo.

 

EL CUENTISTA

 

MENCIÓN HONROSA EN LA VERSIÓN “XXIII CONCURSO LITERARIO VITAMAYOR 2022, CON LAS PALABRAS UN CUENTO” DE LA MUNICIPALIDAD DE VITACURA

 

 

 

 

 

 

Los 10K

El inicio

Una amiga muy querida me contaba que acostumbraba ir con su abuelo todos los domingos a misa de doce a la Catedral de Santiago. Ella se tomaba del brazo de él y caminaban a paso lento el kilómetro y medio entre su hogar y la iglesia. La rutina se terminó cuando mi amiga se casó. A sus ochenta años lo recuerda con cariño, nostalgia y alegría.

Desde hace cinco años con mi hija Maricarmen, tenemos la costumbre de juntarnos los domingos.

Al principio salíamos en bicicleta y lo cambiamos por caminatas, que nos permite conversar durante sesenta, setenta o noventa minutos cada vez. Terminamos nuestro encuentro compartiendo otra hora, mientras consumimos un café cortado sin lactosa y dos medias lunas, normalmente en el mismo negocio. Caminar por caminar, eso es lo nuestro, recorrer las calles que los domingos están cerradas para vehículos y ver a las personas, familias, niños y niñas circulando alegres, escuchar sus comentarios, fotografiar un mural o algo escrito en una pared es vivir la ciudad. Es nuestro ritual, nuestra ida a misa. Es, el regalo que nos hacemos y para mi, un privilegio el contar con ese tiempo en compañía de mi hija

En la navidad del año 2019, Maricarmen me regaló la inscripción para participar, junto a ella, en los 10K de la Maratón de Santiago 2020 a realizarse el 19 de abril de ese año.

—¿Corriendo?, le pregunté

—No, caminando fue su respuesta y respiré aliviado, porque correr no es lo mío.

Entonces, mientras todos van trotando nosotros iríamos caminando rápido, tan rápido que lleguemos a la meta antes que se cierre la carrera. Lo más probable es que seamos los últimos en cruzarla, eso no nos preocupa, igual seremos felices de haber realizado juntos lo que nos propusimos.

Un virus, COVID 19, trastocó todos los planes en el planeta y lamentablemente millones de personas han fallecidos a causa de esta pandemia. Que se postergara indefinidamente el Maratón de Santiago era lo de menos. Con Maricarmen aprovechamos todas las oportunidades y resquicios que tuvimos, durante los largos y agotadores periodos de enclaustramiento, en estos dos años, para juntarnos y caminar aunque mas no fuera treinta minutos. En cuanto se normalizó algo la situación sanitaria, volvimos a nuestras caminatas dominicales para hablar de la vida; política; familia; trabajo; libros; del infaltable café sin lactosa con medias lunas y especialmente de la alegría del encuentro, más la esperanza del reencuentro del siguiente domingo.

El 24 de mayo del 2021, el Maratón de Santiago 2020 anunció que el evento sería el 8 de mayo del 2022; teníamos un año para prepararnos, así que lo tomamos con calma, cualquier cosa podía pasar, mal que mal el nivel de incertidumbre ha ido en aumento y hacer planes a tan largo plazo no tenía sentido. El 6 de abril del presente, las redes sociales explotaron señalando que: “Después de dos años vuelve el Maratón de Santiago, que tendrá partida y meta en el Parque O’Higgins, confirmado para el próximo 8 de mayo”. Que buena noticia. El hecho trae consigo que finalmente estamos dejando atrás, ojalá, la pesadilla del COVID.

Treinta mil personas participarán en este evento. Todos se están preparando para estar en el punto de partida y recorrer en el menor tiempo la distancia en la que están inscritos. Diez mil trescientas de ellas, más mujeres que varones, recorrerán los 10K. Junto a mi hija,  caminaremos esta distancia y seremos parte de una fiesta popular y democrática.

Objetivo y preparación

Buena caminata, buen cansancio. Así que poco a poco comenzamos a extender los recorridos y apurar el paso para lograr nuestro objetivo: hacer nuestros 10K a un promedio de 9,5 min/km, idealmente a 9,0 min/km. Serán noventa y cinco minutos de caminata sin parar. No tendremos el semáforo en rojo que nos dará algunas segundos de descanso.

En nuestra preparación hemos inventado recorridos y descubierto nuevos senderos en el San Cristóbal —que los domingos se llena de gente caminando, trotando o en bicicleta—, donde se escuchan los distintos acentos que hoy pueblan nuestro país.

Durante la semana, cada uno a lo suyo, tratando de agregarle kilómetros a las piernas: caminando, usando la trotadora, la bicicleta estática, todo ayuda.

El viernes 15 de abril haremos los 10K que contempla la maratón. Ahí veremos nuestra realidad. Y la conclusión es que podemos cumplir con nuestro objetivo, siempre que logremos compaginar dos cosas: concentración en no perder el ritmo, —especialmente en los últimos dos kilómetros—, y disfrutar el ambiente que se vive y sorprende en eventos multitudinarios.

La previa

El jueves 5 de mayo retiramos los kit correspondiente en la Expo Runner. La fiesta fue en la estación Mapocho. Se sentía la alegría, ansiedad y el deseo de que el tiempo pasara rápido para que fuera domingo.

Para alegría de Maricarmen, la primera ola de largada —en la cual estábamos inscritos— de los 10K sería a las 10 a.m. En cambio la de los 21K era a las 7:40.

Planificamos lo que pensábamos eran todos los detalles: la hora a la que mi hija me pasaría a buscar, el lugar de encuentro y donde dejaríamos estacionado el auto para seguir en el Metro y llegar al Parque O’Higgins a las 9:00 a.m.  

La principal duda era el clima. El pronóstico indicaba frío. Ponerse dos o tres capas delgadas de ropa. Que tipo de pantalones. Mal que mal debíamos esperar una hora para el momento de partida.

Y antes de irse a dormir dejar lista la ropa que se usará el día tan esperado. Colocar la alarma del despertador a las 6:45 y no sé para que si igual me voy a despertar temprano.

Y al fin llegó el día

Y todo lo planificado no sirvió. Hacía más frío de lo que indicaban los distintos pronósticos. Pero lo peor fue que la congestión vehicular y la cantidad de calles, por las cuales no podían transitar vehículos era de tal magnitud que toda nuestra programación de encuentro no sirvió de nada, y sobre la marcha tuvimos que rehacer todo. Finalmente logramos llegar al Parque O’Higgins, con el tiempo suficiente para instalarnos en el encajonamiento que nos correspondía y comenzar a disfrutar la alegría de un encuentro ciudadano exento de violencia.

A las 10:00 en punto se dio la largada y comenzamos a caminar y disfrutar el apoyo de la gente que nos animaba a orillas del recorrido. Ver a las parejas corriendo y empujando un coche en el que los acompañaba su hijo/a. Caminar y animar a los que iban más lento que nosotros.

—¿Cómo vas hija?

—Bien

—¿Puedes apurar un poco más?

—Sí

Uno a uno fueron pasando los kilómetros y después de 1hora:28minutos:47segundos recorrimos los 10 Km, a un ritmo de 8:53 min/km.

¡Lo logramos con creces! Pero sobre todo, guardamos este recuerdo de haber recorrido juntos  la Maratón de Santiago 2022.

Y esperamos ir por más.

El próximo domingo nos juntaremos para caminar, compartir un café cortado sin lactosa y dos medias lunas.

Only you

I

Había llegado dos semana atrás —a mediados de octubre cuando la primavera invitaba a usar menos ropa—, a la casa vecina de las cuatro hermanas Cepeda, cuyos padres se sentían más tranquilos prestando —los sábados al atardecer— la sala de estar y comedor para los malones que armábamos en aquellos años de los 50 y 60.

De piel morena clara, pelo negro y ojos cafés almendrados podría decirse que era una muchacha bonita. No, era muy bonita, preciosa a mis ojos.

Isolda me dijo que se llamaba cuando iniciamos nuestra primera conversación, mientras las parejas se movían —mostrando sus habilidades, coordinación, las risas al perder el ritmo— a los sones alegres y en la voz de Bill Haley de “Rock around the clock”.

—Que lindo tu nombre, apuesto que tu mamá se llama igual.

—Mi padre, es profesor de Castellano fanático de Óscar Castro. El tema de su tesis de grado fue sobre ese poeta. Así que perdiste.

—Aaaah, ¿Y? ¿Cuál es la relación?

—Isolda es el seudónimo que usaba la esposa de Óscar Castro para publicar sus poemas. Por eso mi nombre. ¿Te gusta leer poesía?

—No mucho, me cuesta entender tanta metáfora, voy más por el lado de las matemáticas, la física. Quiero estudiar ingeniería, si es que me da el cuero.

—Yo también —y agregó— no pongas esa cara de extrañeza. Para que sepas, además me gusta jugar ajedrez, mi mamá es profesora de matemáticas y ella me enseñó este juego; tengo la suerte de contar con la influencia de ellos. De ti depende tu futuro.

—No siempre, a veces…

Comensaban a sonar los acordes… Only you, can make all this world seem right/ Only you, can make the darkness bright.

¿Bailemos? Me dijo

No solo me sorprendió, también comenzaron a temblarme las cañuelas. No podía creer lo que me estaba pasando. Yo que siempre pensaba que era transparente, que nadie se fijaba en mi, me estaba pidiendo ella que bailáramos, siendo que debería haberlo hecho yo.

La tomé de la cintura, tratando de cubrirla por completo. Only you, and you alone, can thrill me like you do. Poco a poco nos fuimos acercando. And fill my heart with love for only you/ A-ha. Sentí sus pechos, y junto a su perfume no sabía donde estaba. Only you, can make all this change in me. Alguien apagó la luz. For it’s true, you are my destiny. Me estás apretando mucho, suéltame un poco.  When you hold my hand, I understand. Besé su mejilla, sus labios y en mi cuerpo comenzaron a pasar cosas especiales que no controlaba. The magic that you do. Sentí que me desmayaba, por suerte logré apoyar mi espalda contra la pared. Detuvimos nuestro baile y yo escuchaba solo su respiración y sentía su cuerpo pegado al mío. You’re my dream come true/ … / My one and only you/ One and only you. Cuando encendieron la luz, nos miramos y sonreimos. Para los dos había sido un momento mágico.

El lunes a primera hora teníamos Castellano —no había peor manera de iniciar la semana—. Cuando Ibarra, el profesor, dijo que hablaría de Óscar Castro retrocedí en el tiempo, y no volví hasta que percibí su presencia y escuché que me decía:

 —Muñoz ¿en que universo está usted? Le he preguntado tres veces quién es Isolda y no dice nada —he hizo la pregunta fatal—, ¿está enamorado?

—Sí señor, no,no señor —y las carcajadas estallaron en mis oídos—.  

—¿Puedo saber en que o quien estaba usted pensando?

—En Isolda señor —y las carcajadas, el zapateo y golpeteo en los pupitres de mis compañeros era tan fuerte, que hasta la Inspectora General, —que tenía su oficina contigua a nuestra sala—, se apareció para averiguar la causa  del bullicio.

Me expulsaron de la clase por burlarme del profesor, y constaté, en mi propia esencia, lo que es la injusticia del poder irracional.

Los progenitores de Isolda eran miembros activos del Partido Comunista y ella sabía mucho de política —y no podía ser de otra forma—; era el tema principal de conversación en esa casa. Las pocas veces que conversé con don Sergio, su padre, de lo único que hablé, mejor dicho escuché, fue de política y me pareció una forma de evangelización, similar a la que años antes habían intentado conmigo los curas.

Fueron meses especiales en mi vida. A menudo nos juntábamos con Isolda a “jugar ajedrez”, por lo general en aquellos días y horas que sus padres estaban en las reuniones del Partido. Lo normal era que antes de la décima jugada, las piezas y el tablero estaban repartidas por el suelo y nosotros, bueno nosotros, disfrutando y expresando nuestros sentimientos.  

El amor juvenil y los estudios no siempre son compatibles. Afortunadamente tuve el apoyo incondicional y generoso de Afrodita, Venus y otras diosas como la azteca Xochiquetzal que se unieron para ayudarme y con lo justo entré a estudiar a la Universidad Técnica del Estado, UTE.

Mi padre quedó cesante, nos mudarnos a un barrio más humilde. La Universidad estaba a distancia de bicicleta, lo que me permitía ahorrar tiempo, gastos de locomoción y alimentación.

 

II

Hermosa la vida universitaria. Todos éramos iguales. Sobresalía el más capaz, cierto que algunos tenían la vida más fácil que otros. Existía el compañerismo. En los grupos de estudio no se preguntaba de donde uno venía, la democracia era real. A pesar de las diferencias, teníamos luchas comunes demandando que el gobierno aumentara los recursos para mejorar los sueldos de los profesores, las becas y otras necesidades. Íbamos a la Peña de los Parra a escuchar cantar a Víctor Jara, Patricio Manns, ocasionalmente se veía a la Violeta cargando, su guitarra, la tristeza, la dignidad y rebeldía de su canto: “Que vivan los estudiantes”, “Arauco tiene una pena”, “Arriba quemando el sol”, “La carta”, nos mostraban la injusticia, la desigualdad y el canto se transformó en protesta social. También íbamos al Estadio, —juntos los de la “U”, del Colo o “UC”— , e igual de vez en cuando no faltaba la pichanga de baby. Pero la prioridad era estudiar y estudiar para no perder las becas que tenía, sin las cuales hubiera tenido que abandonar la Universidad.

Así, me fui alejando de mi antiguo barrio que estaba a horas en micro. Usando palabras de don Atahualpa de su canto “Recuerdos del Portezuelo”: “de vez en cuando me arrinconaba a pensar en Isolda; con quien jugará ajedrez me preguntaba y sentía un dulzor amargo cuando me acordaba”.

El 4 de septiembre de 1964 se eligió presidente a Eduardo Frei Montalba. Lo apoyó la derecha, no por convicción, lo hizo eligiendo el mal menor asustada del eventual triunfo de Salvador Allende que se vislumbró con el llamado “Naranjazo”. Dejaron votado a Durán, su candidato; años después, a otros tanto les pasaría lo mismo, es el pragmatismo del miedo. Frei representaba la opción intermedia, entre capitalismo y socialismo. Se inició la Reforma Agraria de verdad, el gobierno anterior —el de Jorge Alessandri Rodriguez— implementó una tan básica que no cambiaba nada, se decía que era de “macetero”. Ahora se tocaba al latifundista y eso era peligroso; “la tierra es del que la trabaja” era la consigna de la izquierda.

Y así, poco a poco caminábamos hacia una sociedad más justa, también más polarizada.

Nos acercábamos al año 1970 y la efervescencia política iba en aumento. El partido comunista tomaba el control de la Federación de estudiantes de la UTE, terminando con la hegemonía de los demócratas cristianos. Elegíamos, en votación del claustro pleno de la Universidad como rector de la UTE, a Enrique Kirberg, comunista.

Isolda iba quedando cada vez más y más abajo en los recuerdos, pero nunca pasó al olvido. Imposible.

 

III

“Con profunda emoción les hablo desde esta improvisada tribuna por medio de estos deficientes amplificadores”, fueron las primeras palabras que dijo Salvador Allende Gossens, en la madrugada del 5 de septiembre de 1970, desde los balcones de la Federación de Estudiantes de la Unversidad de Chile. Con el 36,2% de los votos, Allende había logrado la mayoría relativa frente a dos potentes contrictantes. Su nombramiento como presidente quedaba supeditado a lo que —el 24 de octubre— decidiera el Congreso, que debía elegir entre él y Jorge Alessandri Rodriguez. La tradición era que se nombrara al que obtenía más votos y así lo había afirmado Alessandri durante la campaña.

Ahí estaba, seguro que era ella. Con dificultad me fui moviendo entre la masa de gente que se había juntado para aplaudir, escuchar y demostrarle a Allende su cariño. Gritos, aplausos, y yo sin perderla de vista me acercaba a ella. La veía alegre, saltando, levantando su brazo izquierdo, cantando, bailando; es que la alegría de todos era inmensa, por tantos años esperando un momento como este.

Era ella, el mismo físico, la misma melena negra. Se da vuelta para disculparse por el golpe que me había dado y queda quieta, ya no salta y exclama ¡Hugo! Y abrazados escuchamos el resto del discurso de Allende.

Les digo que se vayan a sus casas con la alegría sana de la limpia victoria alcanzada. Esta noche, cuando acaricien a sus hijos…”.

Vámonos al departamento, que comparto con una amiga, a escuchar “Only you” y jugar ajedrez —me dijo al oído, después me contó que sus padres se habían trasladado a  trabajar al colegio de Chuquicamata—.

Con los años he llegado a la conclusión que el 22 de octubre, —fecha en que la extrema derecha le dispara al general Schneider, Comandante en Jefe del Ejército de Chile—, fue el día que se pudrió todo en Chile. El todo vale en la consecución de los objetivos políticos se hizo carne en nuestra sociedad. La derecha no permitiría que Allende implantara su programa; tampoco Estados Unidos que solapadamente estaba detrás de esta, aportando ingentes cantidades de dólares para apoyar todo acto contra el gobierno.

La guerra política estaba declarada. Así, entre tomas de fábricas, paro de camioneros, mercado negro por desabastecimiento de artículos esenciales, provocado por los comerciantes, transcurría el año 1972.

En las elecciones parlamentarias de marzo de 1973, los partidos de derecha junto a la democracia cristiana pretendía obtener 2/3 de los Senadores para destituir al Presidente. La coalición de gobierno obtuvo mas votos de los que había logrado Allende, y la oposicíón vio frustrada la posibilidad democrática para hacerlo. Solo les quedaba la fuerza; la razón la habían perdido en las urnas. “No veo porque tenemos que quedarnos sentados a esperar viendo cómo un país se vuelve comunista por la irresponsabilidad de su propio pueblo” fueron palabras dichas por Henry Kissinger en la Casa Blanca.

La relación con Isolda ya no era igual. La magia había quedado por ahí, nunca supimos donde la habíamos perdido, a lo mejor en la lucha y marchas callejeras a las que solo a veces yo asistía. A lo mejor porque sus convicciones eran más fuerte que las mías… ya no importa. Decidimos que cada uno siguiera su ruta; la de ella el partido, la defensa del gobierno, asistir a las clases de ingeniería en la Chile cuando podía; el mío: terminar mis estudios, la tesis, encontrar trabajo y tratar de irme a estudiar al extranjero.

Vi por televisión lo que nunca imaginé que podía ocurrir en Chile: el bombardeo y destrucción de la Moneda el 11 de septiembre de 1973. ¡Que horror! A ese horror le siguieron otros, y otros durante 17 años.

El nombre del padre de Isolda apareció en uno de los bandos, que una voz terrorífica leía por radio. Ella fue detenida, torturada y vejada, —al igual que muchos y cuantos más que fueron asesinados o que aún no se sabe donde están—. Salió exiliada, eso o la cárcel, sin cargos, sin un juicio con jueces independientes y abogado defensor. Su pasaporte fue marcado con la fatídica letra L.  Nunca supe que país la recibió y no hice nada por encontrarla. Tal vez está en Chile. A lo mejor…

Terminé mis estudios, hice la tesis, encontré trabajo y nunca me fui a estudiar al extranjero.

De vez en cuando aún me arrincono a pensar en Isolda y, al escuchar “Only you”, siento un sabor amargo porque estoy en deuda con ella.

DECLARACIÓN DE PROFESIONALES DE LA INGENIERÍA POR EL APRUEBO

Nosotras y nosotros, más de 500 profesionales de las distintas áreas de la ingeniería, de diferentes Universidades y generaciones, que aspiramos a un Chile más justo y solidario, comprometidos con su desarrollo sostenible medioambientalmente, y con igualdad de oportunidad para todas y todos sus habitantes, expresamos nuestra posición respecto a la propuesta de texto de nueva constitución que será plebiscitado democráticamente el próximo 4 de septiembre de 2022.

Este nuevo texto constitucional nos interpreta en lo esencial al declarar que: “Chile es un Estado social y democrático de derecho, es plurinacional, intercultural regional y ecológico” que “Se constituye como una república solidaria, con una democracia inclusiva y paritaria, en que se reconoce como valores intrínsecos e irrenunciables la dignidad, la libertad, la igualdad sustantiva de los seres humanos y de su relación indisoluble con la naturaleza”.

Asimismo, como profesionales de la Ingeniería, hacemos nuestro el texto constitucional en su artículo N.o 97 de los Derechos Fundamentales que expresa: “Es deber del Estado estimular, promover y fortalecer el desarrollo de la investigación científica y tecnológica en todas las áreas del conocimiento, contribuyendo así al enriquecimiento sociocultural del país y al mejoramiento de las condiciones de vida de sus habitantes”.

Tenemos la convicción que el contenido esencial del nuevo texto constitucional recoge los anhelos más sentidos de chilenas y chilenos y que interpreta lo que la inmensa mayoría expresó el 25 de octubre de 2020, al pronunciarse por disponer de una nueva Constitución surgida en democracia y elaborada en su totalidad por convencionales elegidos en forma directa y democrática con este propósito.

Destacamos el hecho de que el nuevo texto constitucional, cambia el eje desde un Estado subsidiario que es la esencia de la Constitución del 80 que ha exacerbado la desigualdad favoreciendo a una minoría y que se mantendría con el Rechazo, hacia un Estado donde se reconocen y garantizan derechos sociales fundamentales y la protección del medioambiente. Su descripción y alcances generan una nueva visión y orientación para el desarrollo de nuestro país, en que el acceso a la educación, la salud y la seguridad social estarán garantizados para todos, sin importar su condición social y económica, además de un conjunto amplio de nuevos derechos y garantías que se deberán ir implementando en forma progresiva y que serán el norte que guíe el accionar de futuros gobiernos, tanto a nivel nacional, regional y comunal.

Estamos conscientes que, como toda obra humana, el texto de la propuesta de nueva Constitución no es perfecta y que, en el proceso democrático de implementación, se podrá ir incorporando mejoras que el mismo texto constitucional permite, no solo por decisión de las autoridades y representantes electos, sino por iniciativas de la propia ciudadanía que tendrá un rol preponderante en los cambios que son posibles a través de una nueva Constitución.

Para lograr estos cambios y ante la coyuntura histórica de transformación social, expresamos nuestra profunda convicción de votar APRUEBO, y hacemos un llamado a todo el pueblo de Chile a votar por el Apruebo sin miedo, con claridad y convicción, para tener nueva Constitución nacida en democracia, moderna, inclusiva, equilibrante, humana y digna. Consideramos que es la mejor alternativa para el futuro del país, para las niñas y niños, para la juventud, para los adultos mayores, por un Chile inclusivo, paritario y respetuoso con el medio ambiente y que permitirá un desarrollo armónico del extenso territorio del país en toda su rica diversidad.

 

APROBAMOS POR CHILE Y SU FUTURO

Hoy, 2 de agosto ya somos más de 600 y creciendo.

 

Nota: Debido a su extensión, omito el listado de profesionales que han firmado esta declaración.

La casa de todos o la casa común

De lo que leído, entiendo por una Constitución a la norma fundamental de carácter estructural que permite organizar un Estado, siendo la guía que orienta su gobernación. Su importancia y utilidad deriva del hecho que ella da cuenta de un conjunto de principios, valores y reglas sobre el modo de ser y de querer ser de una sociedad.


Considerando lo anterior, ¿será posible contar con una que represente a todas y todos los habitantes de una nación?


El Artículo 1, Capítulo I del texto de la nueva Constitución indica lo siguiente:

“Chile es un Estado social y democrático de derecho. Es plurinacional, intercultural y ecológico.

Se constituye como una república solidaria; su democracia es paritaria y reconoce como valores intrínsecos e irrenunciables la dignidad, la libertad, la igualdad sustantiva de los seres humanos y su relación indisoluble con la naturaleza…”.

El Artículo 4, del mismo Capítulo señala: “En Chile, las personas nacen y permanecen libres, interdependientes e iguales en dignidad y derechos”


De los 154 constituyentes, al menos, 114 aprobaron los textos transcritos. En estos acápites que definen el modo de ser y querer ser de Chile, no hubo unanimidad.


El 28 de junio recién pasado se realizó el plenario 110 de la Convención, el último antes de la entrega del texto final al presidente de la república. El objetivo de este plenario era aprobar —por al menos 2/3 de los constituyentes— cada una de las propuestas de la Comisión de Armonización al borrador de Constitución.


Previo a la votación de los temas de fondo, la Comisión presentó dos propuestas de forma al texto del borrador. La primera corresponde al orden de los capítulos que conforman la Constitución; cual primero, segundo, etc. Más de 30 constituyentes rechazaron o se abstuvieron de esta propuesta. La segunda se refiere a la forma de enumerar los artículos que conforman cada capítulo, y los incisos de estos en el caso que hubiera más de uno; la votación en este caso fue similar a la anterior. Ni siquiera en estos temas de forma hubo unanimidad.


En la revista Mensaje de mayo de este año aparece una crónica que se titula: “En el cuidado de la «Casa Común»: La Tierra como un Pobre” el cual se refiere a una encíclica —de hace siete años atrás—, del papa Francisco en que este manifiesta su preocupación por la “crisis socio – ambiental” que atraviesa el planeta. Según el autor de este artículo el Pontífice afirma: “Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y desgastada Tierra, que gime y sufre dolores de parto”.


El texto de la nueva Constitución incluye, al menos, tres temas que hoy no se pueden soslayar: paridad de género, pueblos originarios y naturaleza. En relación a este último, el texto contiene varios artículos comenzando por el primero que define a Chile como un estado ecológico y, a sus habitantes en una relación indisoluble con la naturaleza. En el artículo 103 —el cual se puede asociar al concepto de la encíclica “la Tierra como un Pobre”—, se indica: “La Naturaleza tiene derecho a que se respete y proteja su existencia, a la regeneración, a la mantención y a la restauración de sus funciones y equilibrios dinámicos, que comprenden los ciclos naturales, los ecosistemas y la biodiversidad…”. Este artículo fue aprobado por 110 constituyentes.


Los constituyentes que se opusieron o abstuvieron fueron prácticamente los mismos en todos estos casos.


En lo personal considero que tan solo tenemos una sola “casa de todos o común”: la naturaleza. Nos guste o no somos parte de ella. Cuidar su equilibrio inestable es responsabilidad de todas y todos.


El 4 de septiembre próximo deberemos votar si aprobamos o rechazamos el texto de la Constitución 2022, redactado por 154 personas elegidas por primera vez para estos fines en un proceso democrático, con paridad de género y representantes de los pueblos originarios reconocidos por ley. Agreguemos a lo anterior, que más del 53% de los incisos fueron aprobados por, al menos, 110 constituyentes, superando con creces la barrera de los 2/3, que algunos expertos en derecho denominan: “supremacía de los acuerdos”.


¿Es perfecto este texto? Poco probable ya que fue redactado por seres humanos, que el escritor ucraniano Yuri Andrujovich los define como “criatura bípeda sin plumas, capaz de tener esperanzas”.


Sí, tengo la esperanza de que esta nueva Constitución nos guíe por una senda de igualdad de oportunidades para el desarrollo de todas y todos; un camino que será largo de recorrer, que requerirá de paciencia y mucho trabajo pero que redundará en la paz que tanto necesitamos y en el cuidado de la ruca de todos: la naturaleza.

Alfonso Pino Pizarro
5 de julio, 2022

Trinos, cantos y llantos del bosque nativo chileno

¿Qué es un bosque nativo chileno?
No es un bosque —por más que algunos con fines comerciales quieran asimilarlo a él—, una plantación mono cultivo de pinos o eucaliptos.
“El bosque precede al hombre/ pero lo sigue el desierto/ abrió la puerta al desierto/ y el desierto a la sequía…”. Tema: El Hacha. Letra de Patricio Manns y música de Horacio Salinas del Inti Illimani, compuesta hace treinta años. Las plantaciones de eucaliptos y de pinos en el país, dan cuenta de esta sequía. El eucaliptus, originario de Australia es una bomba de extracción de agua. Los efectos de estas plantaciones se pueden ver en distintas partes del territorio nacional. Recorrer la zona del lago Lanalhue; ir de Purén a Capitán Pastene son kilómetros de kilómetros donde alguna vez hubo bosque nativo; hoy, solo tierra estéril de la que se extrajo la vida y asoman, mudos testigos del extractivismo, los tocones de eucaliptos que quedan después de la “cosecha”. Es un paisaje desolador.
“Entre 1920 y 1940 el territorio de Coihayque y Aysén sufrió el peor embate de su historia al quedar a merced de los incendios, intencionales, de bosques. Hasta mediados del siglo XX se habían quemado un total de 2 millones 800 mil hectáreas, que corresponden a más del 50% de los bosques de lenga, que originalmente cubrían esa zona. Como resultado de esta depredación cuencas completas como las del río Baker por ejemplo, Cisnes, Simpson, Erasmo y Emperador Guillermo, se convirtieron en zonas de desertificación, arrastrando la erosión miles de toneladas de suelos, embancando ríos y lagos y generando una actividad agropecuaria pobre y marginal, denominada de subsistencia” (información extraída de retrucopatagon.com). Hoy, aún se pueden encontrar a orillas, por ejemplo del lago Elizalde, troncos de color blanco y otros en pie que se asoman, por sobre la vegetación que después de casi un siglo vuelve a encontrarse en la zona, como mudos testigos del desastre ecológico y también diciéndonos: ¡nunca más!
En el año 1968, el gobierno de Chile declara Reserva Nacional a un conjunto de terrenos en la comuna de Cunco, y la denomina China Muerta. Esta Reserva Nacional se caracteriza por una rica biodiversidad en la que destacan antiguos bosques de araucaria, en asociación con matorrales de ñirre, bosques de coigüe, lenga y roble. Hábitat de el zorro chilla y culpeo y también del puma, entre otras especies. La Reserva Nacional China Muerta forma parte de la Red Mundial de Reservas de la Biosfera de la UNESCO desde el año 1983, momento en que se crea la Reserva de la Biosfera Araucarias. La araucaria es el árbol sagrado del pueblo originario mapuche-pehuenche que habita esta zona. En 1990 se estableció el monumento natural araucaria araucana, y por tanto, la prohibición de su tala.
A mediados de marzo del 2015 se declaró un incendio en la Reserva Nacional China Muerta. Treinta días pasaron hasta que hubo control del fuego. El 12 de abril, desde la cumbre del Sollipulli éramos testigos de ese incendio, y de la inmensa columna de humo que el viento llevaba a territorio argentino. Pasarán trescientos años para recuperar las araucarias milenarias perdidas en ese desastre ecológico, ocasionado por el ser humano.
Lo esencial es invisible a los ojos, se lee en “El Principito”.
A orillas del canal Beagle, en la isla Navarino, cerca de Puerto Williams, Región de Magallanes, se encuentra el Parque Etnobotánico Omora. Al observar, con anteojos de larga vista, el lado norte del canal se pueden ver las laderas cubiertas de vegetación, hendiduras del terreno, surcos de agua y seguramente se puedan encontrar diversidad de animales dispuestos a la caza de su alimento. En lengua yagán, Omora significa colibrí, siendo este un importante héroe de la cosmología yamana. El parque posee unas mil hectáreas en las cuales existen minúsculos bosques capaces de albergar micro ecosistemas. En ellos se encuentran líquenes, variedad de musgos y extrañas especies de pequeñas flores. Para apreciar estas maravillas naturales a pequeña escala, es necesario recorrer con lupa en mano los diversos rincones que el Parque Omora ofrece para descubrir y descifrar. Al observar con la lupa un tronco de árbol que yace sobre el suelo, cubierto de musgo y líquen, descubrimos, ¡oh sorpresa!, el mismo paisaje que se encuentra en la orilla norte del canal, la diferencia es que ahora si podemos ver gran variedad de insectos que recorren el tronco que con la imagen aumentada parecen inmensos animales.
En la página de Ladera Sur —laderasur.com— se encuentra un artículo escrito por Verónica Droppelman, que se titula “Musgos, picaflores y bosque nativo del sur: una inadvertida interacción clave para mantener la biodiversidad”. En este se indica que: “Un pequeño picaflor chico (Sephanoides sephaniodes) mueve sus alas rápidamente en el bosque nativo del sur de Chile. Ahí, entre coigües, arrayanes y olivillos, junto a muchas otras especies de esta zona, recolecta musgos para poder construir su nido. Esta actividad, que para muchos puede pasar inadvertida, resulta ser clave para mantener la biodiversidad de este ecosistema”.
En la página explora.cl se puede leer un reportaje que se titula: “Bosque en miniatura para salvar el planeta”. De este artículo hemos extraído algunos párrafos:
“En Chile, un total de 14,5 millones de hectáreas están destinadas a la preservación, formando parte del sistema de Áreas Silvestres Protegidas. De este total, un tercio se alberga únicamente en la región de Aysén, lo que corresponde a un 50% del territorio regional, con una de las reservas más grandes de agua dulce del mundo y la mayor superficie de bosque nativo del país.
“Entre los tupidos y húmedos bosques, adheridos a un tronco, una hoja, una roca o cubriendo grandes superficies del suelo encontramos un bosque escondido en miniatura, un bosque que muchas veces es tan pequeño que sólo se puede apreciar a través de una lupa.
“El microbosque, homólogo al bosque en miniatura, es una metáfora utilizada para reconocer y valorar los pequeños organismos que en su co-existencia y co-habitar dan lugar a complejos ecosistemas que muchas veces no alcanzan el centímetro de altura. Estos ecosistemas milenarios se caracterizan por ser tremendamente resilientes, es decir, han evolucionado a través de los años adaptándose al cambio climático y adoptando estrategias de cooperación entre especies que le han permitido sobrevivir en distintos espacios, principalmente en climas húmedos. Está compuesto de briófitos (musgos, hepáticas y antocerotes), líquenes, hongos e invertebrados que se extienden sobre coberturas de bosques, troncos de árboles o las piedras de un estero y hacen posible la continuidad de la vida a través de la interacción entre sus funciones ecosistémicas”.
En un lugar de la Carretera Austral, ubicado a los 44º37´18,5´´ sur, 72º27´48´´ oeste, se encuentra el “Bosque Encantado”. Ingresar y caminar sin prisa por el estrecho sendero de acceso —sin salirse de él para no dañar el bosque—, mirando y viendo; oyendo y escuchando; oliendo el olor húmedo de la tierra, aparece el bosque que no dejaban ver los árboles. Por aquí una telaraña y por allá otra, diferente en forma y tamaño. Pegado a las cortezas de los árboles, infinita variedad de musgos, líquenes, hongos. Barbas de viejo cuelgan de las ramas. Hojas de las que está a punto de descolgarse una gota de agua —anoche llovió—. El sonido de un escarabajo que corre, entre las hojas que cayeron de los árboles para fertilizar la tierra y alimento de infinidad de seres. Ahí va un caracol, habitante endémico del bosque sureño. Silencio, para escuchar el gorjeo potente del chucao. Un picaflor introduciendo su pico para absorber el elixir de esa flor. Enredaderas que entregan su maravillosa floración, estrellitas; botellitas; campanitas, todas de color rojo. Desde lo alto, esquivando las copas de los árboles que fueron a buscar la luz del sol, se filtran sus rayos. El sotobosque generoso, repleto de organismos, devuelve la humedad que no necesita. El bosque nativo es vida, para todos. Es en toda su magnitud —y al mismo instante pequeñez—, el equilibrio inestable de la naturaleza, de la que somos parte, nos guste o no.
Pablo Neruda le canta así:
“… Bajo los volcanes, junto a los ventisqueros, entre los grandes lagos, el fragante, el silencioso, el enmarañado bosque chileno… Se hunden los pies en el follaje muerto, crepitó una rama quebradiza, los gigantescos raulíes levantan su encrespada estatura, un pájaro de la selva fría cruza, aletea, se detiene entre los sombríos ramajes. Y luego desde su escondite suena como un oboe… Me entra por las narices hasta el alma el aroma salvaje del laurel, el aroma oscuro del boldo…
“…Un tronco podrido: qué tesoro!… Hongos negros y azules le han dado orejas, rojas plantas parásitas lo han colmado de rubíes, otras plantas perezosas le han prestado sus barbas y brota, veloz, una culebra desde sus entrañas podridas, como una emanación, como que al tronco muerto se le escapara el alma… Más lejos cada árbol se separó de sus semejantes… Se yerguen sobre la alfombra de la selva secreta, y cada uno de los follajes, lineal, encrespado, ramoso, lanceolado, tiene un estilo diferente, como cortado por una tijera de movimientos infinitos…”
Ahí está todo. ¿Nooo ciertooo? Diría Nicanor Parra.

Mi amigo Perico de los Palotes

Nuestras madres vivían casa por medio y eran muy amigas, se habían criado juntas. Tenían tres meses de diferencia; la mía había nacido un veintidós de marzo y la de mi amigo —Ernestina de nombre— el mismo día pero de junio.
Físicamente eran muy parecidas, tanto así que mucha gente pensaba que eran hermanas. Ellas no hacían mucho para disipar esa duda, por el contrario, la fomentaban y lo que le pasaba a una le sucedía a la otra. Así que a nadie le extrañó que se embarazaran en la misma época y, que ambas, comenzaran al mismo tiempo con los síntomas de parto.
Fue mi padre el que llevó a las dos mujeres al hospital —el progenitor de mi amigo desapareció en cuanto la tía Ernestina le dijo que se había embarazado y después de ver su reacción, lo mandó a un lugar bien preciso.
—No te imaginas lo que fue entrar juntas a Urgencia del hospital, cada una tomada del brazo de tu padre —me lo contó muchas veces mi madre.
—Este embarazó a las dos hermanas y al mismo tiempo, era lo menos que pensaban —agregaba casi siempre la tía Ernestina y ambas se miraban con algo de complicidad.
Así que con mi amigo nos criamos juntos hasta que cumplimos veinte años. De ahí en más, la vida nos llevó por caminos distintos. Claro que de vez en cuando me llamaba por teléfono.
—¿Otra vez Perico? —le preguntaba en cuanto escuchaba su voz.
—Sí hermano, solo unos días —y se alojaba en mi casa, a veces largas temporadas. Es que mi amigo tiene un carácter complejo, por decir lo menos, y sus parejas, al igual que a su padre, terminan por mandarlo a un lugar bien preciso.
Llevaba bastante tiempo sin saber de él, de hecho ya estaba por llamarlo asumiendo que aún seguía en España, cuando en mi celular apareció su nombre.
—¿Otra vez Perico?
—Hermanito lindo, esta vez no. Al fin encontré el lugar para vivir, de aquí no me muevo más y de seguro está también mi padre —hablaba exitadísimo mi hermano putativo.
—Cuéntame ahora ya: dónde, cuando y como, pero trata de calmarte.
—Primero el cuando: hoy en la mañana. Al llegar a este lugar y confírmar todo, esperé a una hora prudente para llamarte. Eres el primero y a lo mejor el único al que le interesa esta historia.
«Ahora el cómo: por casualidad. Resulta que ya llevo bastante tiempo recorriendo España, trabajando de marinero. Pues bien, joder coño, que anclamos en el puerto de Carchuna en Granada y mientras hacíamos el papeleo correspondiente veo un mapa de las distintas zonas costeras, y ahí estaba el lugar al que realmente mi vieja mandó a mi padre y tantas veces me han mandado también a mi: playa “LA CHUCHA”. Este es mi lugar, ya sabes donde encontrarme.

Fuimos pa’ Quellón

Todo comenzó por querer transformar canastos en pantallas de lámparas colgantes. Claro que tenían que ser de quilineja —paupauhuen en mapudungun—; enredadera que crece en los bosques de Chiloé, cuyo grosor y también su color más o menos rojizo varían según el árbol —laurel, patagua, canelo, ulmo, tepa y luma— al que está adosada.

—Lo que usted busca, eso ya es una pieza grande, se necesita muchísimo material. Antes se usaba para diferentes fines: cabos, canastos chicheros, paneras, recoger los choros, escobas y hasta cercos se hacían, pero ahora pequeñas cositas de adorno. Fíjese que se está plantando de nuevo, pero se demora 50 años en poder usarla y no sé si para entonces habrán artesanos en la isla— me dijo la señora Lucy de Lapahué, cerca de Ancud, cuando hablé con ella por teléfono.

—Se entra al bosque y se camina hasta que encuentra a la quilineja, ahí, pegadita a un árbol que con cariño la acoge y si no tiene donde aferrarse crece a ras de suelo. Es siempre verde y se adhiere a los troncos por sus raíces finas. Los tallos son delgados, muy ramificados, flexibles, resistentes, y nacen de un rizoma subterráneo. Hay que tirarla con cuidado, desenrrollándola del árbol para no cortarla, como quien le roba un crío. Ya no voy al bosque, hay que dejarlo tranquilo. Así que toda la cestería la hago de junquillo o manila— me dijo una artesana, de la zona de Dalcahue, cuando la llamé a sus celulares, antes de partir a Chiloé, y agregó: —además todo lo que tenía ya lo entregué y ahora estoy sembrando papas y si no lo hago pierdo la temporada—.

Igual partimos a Chiloé, mal que mal hacía más de diez años que no visitábamos la isla, pero fuimos con la idea de saber más de la quilineja y traer canastos de junquillo o manila para usarlos como pantalla.

—La belleza de la quilineja me tiene loco.

—A mi también—, me dijo Annemarijken Katrien Van Meurs Valderrama, directora del museo de Ancud, y agregó: —acompáñeme, le mostraré unos tesoros—.

—Señora deme un par de minutos que voy a buscar a mi esposa, —otra loca por la quilineja, quien me mencionó por primera vez la existencia de esta fibra— para que no se pierda estas maravillas.

Bajamos a un subterráneo y ahí, en una pieza a oscuras, puestas cada una de las 15 a 20 obras en su respectivo receptáculo de vidrio y cubiertas por una sábana blanca, se encontraban estas esculturas, todas confeccionadas por la familia Marilicán Lyndsay, que pronto serán expuestas en el museo de Ancud y ojalá algún día puedan ser exhibidas en el de Santiago. Dos piezas fueron las que más llamaron nuestra atención —no recuerdo que miembro de la familia las confeccionó—, produciendo nuestras exclamaciones de asombro y alegría cuando Annemarijken las descubrió: un copón o cáliz de aproximadamente 35 a 40 cm. de alto por 25 en su boca y un pie de alrededor de 10 cm, hecha de quilineja fina, de color rojizo tirando a café; todo tan tupido y bello que el Papa lo podría utilizar para decir misa en la basílica de San Pedro y escanciar en él el vino de la consagración; una obra perfecta. La otra fue una caracola marina de más o menos 35 cm de largo y 15 en su parte más ancha, es cierto que no podría vivir en ella un molusco, pero se ve tan perfecta que si la hubiera podido acercar a mi oído habría escuchado el sonido del mar. Don Clodomiro Marilicán Lindsay —el último artesano de esta familia— falleció el 2 de mayo del 2018; dos años antes fue reconocido, junto a su hermano Dagoberto, como Tesoro Humano Vivo por sus conocimientos ancestrales y destrezas en la artesanía en quilineja. —Está escasa la quilineja, antes uno caminaba un poquito, iba un poco más allá y ya encontraba quilineja. Había bosques grandes por aquí. Ahora cada vez hay que ir más lejos, hay que caminar un día entero para encontrar algo y no siempre hay— decía don Clodomiro en una entrevista.

Cuatro artesanas fueron las que visitamos: Olga en Ancud; Fedima en Tocoihue, cerca de Tenaún; Ismenia en Ahoni cerca de Queilen y Marly al llegar a Quellón. Cuatro mujeres humildes, cuatro rostros distintos, diferentes cuerpos y edades; cuatro sonrisas, alegres, felices con lo que hacían, orgullosas de sus trabajos. Artesanas que justifican que la cestería chilota sea considerada Patrimonio Cultural Inmaterial. Nos faltó visitar a la artesana Raquel en Yaldad, cerca de Quellón; esperamos verla pronto cuando exponga sus obras en Montecarmelo.

Chiloé se retuerce entre la modernidad y lo tradicional. Llama la atención que casi todos los caminos, principales y secundarios, están pavimentados permitiendo visitar las iglesias grandes, medianas y pequeñas, que existen en las diferentes localidades; eso si todas cerradas, con excepción de Chonchi.

Ancud y Castro son ciudades de mucho movimiento, con accesos únicos que cualquier accidente provoca gran congestión vehicular, en algunos casos de kilómetros de extensión. Ciudades que tienen pintadas en sus paredes las mismas consignas que se encuentran en Santiago: “Libertad a los presos políticos del estallido”; “No a la colusión”; “No + AFP”… Por otra parte, en sus alrededores se encuentran lomajes suaves de color verde con grandes manchones blancos de calle calle, que alimentan el espíritu del afuerino. Ver amanecer en el fiordo de Castro, en el sector de Gamboa, es una visión que por si solo justifica visitar la isla. La marea estaba baja y los palafitos mostraban sus piernas flacas de Papelucho; a lo lejos se veían cisnes de cuello negro.

Entre Castro y Quellón abundan las áreas con bosque nativo y hasta la fecha y ojalá nunca se vea —como en otras partes de la isla— el ulex o retamo espinoso,  que fue introducido a Chile por colonos alemanes, con el objetivo de confeccionar “cercos vivos”  y para usarla como combustible, es invasora y se ha convertido en una amenaza para la agricultura y la silvicultura, también para la flora nativa a la cual destruye por completo.

En el sector de Puñihuil, al poniente de Ancud en la costa del Pacífico, se pueden avistar pingüinos. Único enclave donde cohabitan los de Humbolt con los de Darwin. Para acceder al avistamiento se debe ir en lanchas y como no hay un muelle, los lancheros emplean una plataforma con ruedas, a la cual se suben los visitantes y que es empujada por cuatro o cinco personas acercándola hasta las lanchas que están flotando en el mar. La comunidad de Puñihuil trabaja unida la explotación de este fenómeno de la naturaleza. Además del avistamiento, se encuentran restaurantes que ofrecen las delicias del mar chilote.

En Castro nos llamó la atención, especialmente por su sonido, la palabra “Veliche”, de hecho es el nombre de un hotel. Preguntando y escarbando en Google encontramos que antes de la llegada de los españoles la población indígena estaba compuesta por huillichespayos y chonos. Los dos primeros hablaban veliche, el dialecto chilote del mapudungun, mientras que los chonos tenían un idioma propio del que no se sabe casi nada. La llegada de los españoles produjo mestizaje y fue una población que quedó aislada, lo cual mezcló también los idiomas. Dicen que por allá en los siglos XVII y XVIII, la mayoría de la población de la isla era bilingüe, y que los españoles preferían el veliche porque lo consideraban más bonito. A fines del siglo XIX el dialecto veliche prácticamente había desaparecido.

En esta oportunidad no visitamos la zona de Cucao, ni el sector de Punta Pirulil, lugar de instalación de “El muelle de las almas” y donde algunos aseguran que por las noches se pueden escuchar los lamentos de las ánimas llamando al balsero Tempilkawa para que —cual Caronte— las lleve hasta el horizonte o al cielo, viaje que por supuesto no es gratis.

No sé si volveremos a ir pa’ Quellón, probablemente no será hasta que se pueda cruzar el canal de Chacao por el puente más largo del país, que se espera esté listo en el año 2025, siempre y cuando los brujos de Chiloé lo permitan y que la isla esté preparada para recibir a muchos más turistas de los que hoy la visitan.

 

 

“Entonces, en eso, vino la ola grande, llevó la casa como estaba, clavada. Se fue al mar como si hubiera sido un bote, como ya estaba clavada no le entraba agua (…) y mi papá adentro, en el segundo piso iba, despidiéndose de la gente (…) Muchas personas lo vieron irse”.

Calisto, Rosario

 

Alfonso Pino P.

Noviembre 2021